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"Pura Nostalgia"

Sigo buscando en esas calles que no me pertenecen, esos momentos de mi vida de niño.

Amo caminar entre calles con casas viejas, así como de barrio. Siento alivio allí. Son como un refugio para mi esos lugares, y mi corazón olvida tantos sin sabores que lo atormentan.

Sigo buscando el abrazo de mi madre, su comida, que con tristeza debo admitir, jamás volveré a probar porque ella ya no está. La seguridad que sentía al ver a mi papá en casa, sus pláticas tan extensas y elaboradas como historias que yo guardaba y luego componía como si fuera un editor, parecidas a narrativas de prosa adentro de mi cabeza.

Todavía pienso que voy caminando junto con mi hermano Sahid, mi único hermano, y que crecimos juntos; que entre bromas y desternillados por la risa el tiempo se ha detenido y éste no avanzará.

Sigo extrañando a los pocos, pero muy buenos amigos y amigas que tuve.

Un día tuve que dejar mi San Pancho. Era necesario tomar el camino para salir a hacer estudios de una quimera que se quedó en el sueño, pero que me llevó a encontrar mi verdadero camino.

Pero a la ciudad o pueblo donde vaya, busco el centro histórico, la plaza, las calles viejas y claro, el mercado... Porque sé que una parte de mi, necesita conectarse con esos recuerdos que son para mi como un tesoro.

Bien seguido que sueño que estoy en mi pueblo. Me veo caminando en las calles: por la Obregón, camino por el rumbo del río verde que fue por donde viví.  Camino de la plaza al mercado  y veo la terminal de los camiones azules y triángulo. Todavía veo al gallo vender sus tortas de carnitas allì por la calle Díaz Mirón, a don Simón Cano con su legajo de composiciones y versos que para cada fecha conmemorativa preparaba, y que disfruté leer con mi manía de editor, pero que no les hacía falta nada. Al fin era creación literaria.

Veo en el mercado, los puestos que estaban cuando yo era niño: doña Marianita Ramírez, el menudo de Estoliano, los chocomiles de la refresqueria san Francisco, tantos comercios que le daban vida a ese mercado "Luis H. Ducoing".

Seguido me sueño, y despierto con nostalgia. Una nostalgia que solo los que vivimos fuera del terruño tenemos.

"Pura nostalgia maestro", me dijo mi suegro cuando le platiqué de ese sueño recurrente.

Si, ya lo creo que si. Lo extraño que cada que sueño a mi pueblo es de noche, está oscuro el cielo. Acentuando aún más mi nostalgia.

Algún día volveré, cuando me haya perdonado lo que mi nostalgia no me permite aún. Pero regresaré a estar allí por un tiempo y volver a vivir la dinámica de un francorrinconense que hoy, busca en otros horizontes su camino.

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