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Ausencia

Dicen los que jamás han sido arrancados en partes, que te veremos en los paisajes. Que en el rayo de sol te sentiremos, que ya tenemos un ángel en el cielo; que desde donde estás nos cuidas... y un rosario de boludeces que ahondan más ésta hoquedad que agrieta el alma. Pero nadie te dice: en tu mente quedará como una fotografía frente a tu cama, que duele y que va a doler siempre; cada que recuerdes, se va acentuar la ausencia, las fechas marcarán nostalgias y momentos que siempre dolerán. Nadie te dice que querrás aventar de pedradas a la Gracia y a cada discurso escatológico. Sé cortéz y tolerante. Y solo honra en el silencio de tu habitación esa alma que seguramente también le dolió marcharse.
J Pablo Hernández Oliva.

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Crónica de un adiós frustrado.

Solo caminó durante la tormenta.  Desde lejos lo miraron todos en un silencio indiferente, grosero e insensible, era más fácil pasarlo por debajo de la lupa de su jodida escala de valores que preguntarle qué pasaba. Y al final sus "valores" de nada sirvieron para la lectura y comprensión de los hechos. Tuvo tiempo de irse de a poco sin que nadie lo notara. Se despidió, nadie lo entendió.  Pidió ayuda y nadie supo traducir en sus palabras catalogadas de intransigentes e "incapaces" lo que de fondo era una petición de auxilio. Sus ganas de no dar explicaciones  buscaban ser  escuchadas. No encontró a quién decirle nada. Todos estaban demasiado ocupados en su propia vacuidad. Platicó con faraones, pero fue muy pequeño para sus oídos y no entendieron de fondo su grito de súplica. 
Anterior a que todos se preguntaran: " pero ¿Por qué lo haría? ¿Qué pasaría por su mente?" lo ignoraron.
Pidió ayuda a la luna, ésta lo escuchó, pero no le contestó. La amagó, tamb…

Los sombreros viajan.

óleo sobre lienzo "el tejedor" derechos reservados a su autor.


Cuando yo era niño, allá por San Francisco del Rincón, mi abuela aún tejía la trenza. Era de las pocas personas que recuerdo que lo hacían. Entrecruzaba las palmas como tejer historias con sus dedos, mientras platicaba con Sanjuana, una señora que vivía enfrente de su banqueta y a un par de casas hacia la derecha. Juntas tejían, cantaban, se contaban chistes, se peleaban y se contentaban en un mismo episodio. Sus manos creaban a partir de palmas secas e hirsutas sombreros que sabrá Dios hasta dónde irían a parar. Siempre me pregunté de manera interna: ¿Hasta dónde viajarán los sombreros?
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Los sombreros francorrinconses van por el mundo recogiendo muchos soles, bañándose en otras lluvias, sorteando otros vientos; aunque su creador esté sentado en la plaza comiéndose una paleta de cajeta.
Los sombreros guardan almas. Es posible decir: "ése sombrer…

La Depresión es una hija de puta.

Estorba, jode, muerde; enfada, te bloquea los caminos;
no te deja pensar, no te deja disfrutar de la vida, de tu platillo favorito.
No te permite respirar bien, llorar y desahogarte de una vez por todas.
Te quita espacio en el alma, se aferra a tu garganta, te paraliza;
taladra tus sienes, te muerde el cerebro y estropea lo que puede ser los mejores días...

La depresión, es una verdadera hija de puta.

No la dejes acercarse a ti. No te deja vivir. Siempre está encima de ti, se mete en tus asuntos;
te hace quedar mal con tu pareja, con el vecino. Agrede al menos indicado, pisotea tus planes ya en agenda. Te deja en mal con tus clientes, ignora a tus pacientes; aleja a tus amigos; puede ayudar a desenamorar a quien de verdad te ama.

Un consejo: No te la dejes acercar, no la permitas en tu vida. No dejes que se acueste en tu cama. No permitas que te aguarde en la sala de tu casa. Diles en el trabajo que si pregunta por ti que le digan que no estás, y que no saben si volverás.

Si ya está …