Ir al contenido principal

mi ansiolítico preferido




He sido amiguero, no batallo para relacionarme. Tengo grandes amigos por los que estoy agradecido. Aunque muchos me buscan, siempre me aparto. Sentimientos de incomodidad y de hastío me han dominado a lo largo de mi vida, activándose tras situaciones específicas. Otras de la nada se activaba esa desolación. Con nada lograba sentirme bien, ¡¡¡ Con nada!!! No había algo que me hiciera olvidar  y sentirme bien conmigo mismo solo las charlas con el Señor don alcohol. No necesitaba el consejo de nadie más. Solo mi amigo que me escuchaba sin espetar sermones. El confidente que me veía llorar sin burlarse de mi; solo guardaba respetuoso silencio.

Ese primer trago, ¡un paréntesis en la tormenta! Lo bebía y al instante sentía su ligero descenso por mi esófago: tibio, tranquilizante, balsámico y reconfortante. 

Acostándose en mi estómago, lanzaba una bocanada de vibraciones que llegaban hasta mi sienes y entraban a mí cerebro; lo envolvían en una frasada de olvido zurcida con tramos de sueños rotos; y como un verdadero analgésico opiáceo lograba que sintiera que mi catarsis me dejara de doler. Que ese nudo apretado que tengo en el pecho se aflojara y me dejara respirar. 

Sentía que la vida se volvía buena...


...Despertaba, el infierno allí seguía.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Crónica de un adiós frustrado.

Solo caminó durante la tormenta.  Desde lejos lo miraron todos en un silencio indiferente, grosero e insensible, era más fácil pasarlo por debajo de la lupa de su jodida escala de valores que preguntarle qué pasaba. Y al final sus "valores" de nada sirvieron para la lectura y comprensión de los hechos. Tuvo tiempo de irse de a poco sin que nadie lo notara. Se despidió, nadie lo entendió.  Pidió ayuda y nadie supo traducir en sus palabras catalogadas de intransigentes e "incapaces" lo que de fondo era una petición de auxilio. Sus ganas de no dar explicaciones  buscaban ser  escuchadas. No encontró a quién decirle nada. Todos estaban demasiado ocupados en su propia vacuidad. Platicó con faraones, pero fue muy pequeño para sus oídos y no entendieron de fondo su grito de súplica. 
Anterior a que todos se preguntaran: " pero ¿Por qué lo haría? ¿Qué pasaría por su mente?" lo ignoraron.
Pidió ayuda a la luna, ésta lo escuchó, pero no le contestó. La amagó, tamb…

Los sombreros viajan.

óleo sobre lienzo "el tejedor" derechos reservados a su autor.


Cuando yo era niño, allá por San Francisco del Rincón, mi abuela aún tejía la trenza. Era de las pocas personas que recuerdo que lo hacían. Entrecruzaba las palmas como tejer historias con sus dedos, mientras platicaba con Sanjuana, una señora que vivía enfrente de su banqueta y a un par de casas hacia la derecha. Juntas tejían, cantaban, se contaban chistes, se peleaban y se contentaban en un mismo episodio. Sus manos creaban a partir de palmas secas e hirsutas sombreros que sabrá Dios hasta dónde irían a parar. Siempre me pregunté de manera interna: ¿Hasta dónde viajarán los sombreros?
Un señor me dijo que pueden ir a todo el mundo. Ya lo he constatado.

Los sombreros francorrinconses van por el mundo recogiendo muchos soles, bañándose en otras lluvias, sorteando otros vientos; aunque su creador esté sentado en la plaza comiéndose una paleta de cajeta.
Los sombreros guardan almas. Es posible decir: "ése sombrer…

La Depresión es una hija de puta.

Estorba, jode, muerde; enfada, te bloquea los caminos;
no te deja pensar, no te deja disfrutar de la vida, de tu platillo favorito.
No te permite respirar bien, llorar y desahogarte de una vez por todas.
Te quita espacio en el alma, se aferra a tu garganta, te paraliza;
taladra tus sienes, te muerde el cerebro y estropea lo que puede ser los mejores días...

La depresión, es una verdadera hija de puta.

No la dejes acercarse a ti. No te deja vivir. Siempre está encima de ti, se mete en tus asuntos;
te hace quedar mal con tu pareja, con el vecino. Agrede al menos indicado, pisotea tus planes ya en agenda. Te deja en mal con tus clientes, ignora a tus pacientes; aleja a tus amigos; puede ayudar a desenamorar a quien de verdad te ama.

Un consejo: No te la dejes acercar, no la permitas en tu vida. No dejes que se acueste en tu cama. No permitas que te aguarde en la sala de tu casa. Diles en el trabajo que si pregunta por ti que le digan que no estás, y que no saben si volverás.

Si ya está …