Ir al contenido principal

la opinocracia


Los opinadores están a la órden del día. O como yo los llamo: "LA OPINOCRACIA".

La opinocracia está lista para destacar sus intereses informativos; prestos para aventar su lasciva crítica mordaz e impertinente, sin recato, ni decoro. Les importa solo que les hagas un espacio en tu existir, que los dejes vivir tu vida, ya que ellos sienten una terrible aversión por la propia; quieren solo que les concedas un altar en tu santuario, desde donde regirán tu día a día y te impondrán una serie de cánones que para ellos forman la perfección absoluta, por encima de cualquier dogma. Quieren ser la voz proverbial que cites en tus historias de éxito; el consejo que te proyectó a la cima... aunque ellos vivan en la clandestinidad de su propia vida sin brillo.

La opinocracia, siempre te dirá el cómo, el por qué y el por dónde de las cosas.

No tienen su vida resuelta, pero te dirán qué debes hacer, a qué tienes que dedicarte; cómo tienes que vivir, y hasta dónde y en qué cosas, personas o circunstancias encontrarás la felicidad; aunque su infeliz alma timorata esté que se cae a pedazos de insatisfacción y hastío.

No te detengas a escucharlos. Anúlalos de tu vida. Aléjalos de tus asuntos. y no les confíes tus planes e ilusiones más ocultos porque te los harán garras.

Vive, y déjalos vivir. Pero no permitas que vivan tu vida. No los enteres de los momentos mágicos que vives con tus personas favoritas, porque te reclamarán el por qué no los incluíste en tu momento con comentarios que solo descargan su vomitiva existencia.

Tú vive, y dedícate a que tu vida tenga el sentido que tú necesites encontrar para que te le dé luz a tu alma, no para que remiendes su rota existencia.

Aléjate de la opinocracia. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Crónica de un adiós frustrado.

Solo caminó durante la tormenta.  Desde lejos lo miraron todos en un silencio indiferente, grosero e insensible, era más fácil pasarlo por debajo de la lupa de su jodida escala de valores que preguntarle qué pasaba. Y al final sus "valores" de nada sirvieron para la lectura y comprensión de los hechos. Tuvo tiempo de irse de a poco sin que nadie lo notara. Se despidió, nadie lo entendió.  Pidió ayuda y nadie supo traducir en sus palabras catalogadas de intransigentes e "incapaces" lo que de fondo era una petición de auxilio. Sus ganas de no dar explicaciones  buscaban ser  escuchadas. No encontró a quién decirle nada. Todos estaban demasiado ocupados en su propia vacuidad. Platicó con faraones, pero fue muy pequeño para sus oídos y no entendieron de fondo su grito de súplica. 
Anterior a que todos se preguntaran: " pero ¿Por qué lo haría? ¿Qué pasaría por su mente?" lo ignoraron.
Pidió ayuda a la luna, ésta lo escuchó, pero no le contestó. La amagó, tamb…

Los sombreros viajan.

óleo sobre lienzo "el tejedor" derechos reservados a su autor.


Cuando yo era niño, allá por San Francisco del Rincón, mi abuela aún tejía la trenza. Era de las pocas personas que recuerdo que lo hacían. Entrecruzaba las palmas como tejer historias con sus dedos, mientras platicaba con Sanjuana, una señora que vivía enfrente de su banqueta y a un par de casas hacia la derecha. Juntas tejían, cantaban, se contaban chistes, se peleaban y se contentaban en un mismo episodio. Sus manos creaban a partir de palmas secas e hirsutas sombreros que sabrá Dios hasta dónde irían a parar. Siempre me pregunté de manera interna: ¿Hasta dónde viajarán los sombreros?
Un señor me dijo que pueden ir a todo el mundo. Ya lo he constatado.

Los sombreros francorrinconses van por el mundo recogiendo muchos soles, bañándose en otras lluvias, sorteando otros vientos; aunque su creador esté sentado en la plaza comiéndose una paleta de cajeta.
Los sombreros guardan almas. Es posible decir: "ése sombrer…

La Depresión es una hija de puta.

Estorba, jode, muerde; enfada, te bloquea los caminos;
no te deja pensar, no te deja disfrutar de la vida, de tu platillo favorito.
No te permite respirar bien, llorar y desahogarte de una vez por todas.
Te quita espacio en el alma, se aferra a tu garganta, te paraliza;
taladra tus sienes, te muerde el cerebro y estropea lo que puede ser los mejores días...

La depresión, es una verdadera hija de puta.

No la dejes acercarse a ti. No te deja vivir. Siempre está encima de ti, se mete en tus asuntos;
te hace quedar mal con tu pareja, con el vecino. Agrede al menos indicado, pisotea tus planes ya en agenda. Te deja en mal con tus clientes, ignora a tus pacientes; aleja a tus amigos; puede ayudar a desenamorar a quien de verdad te ama.

Un consejo: No te la dejes acercar, no la permitas en tu vida. No dejes que se acueste en tu cama. No permitas que te aguarde en la sala de tu casa. Diles en el trabajo que si pregunta por ti que le digan que no estás, y que no saben si volverás.

Si ya está …