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La Depresión es una hija de puta.



Estorba, jode, muerde; enfada, te bloquea los caminos;
no te deja pensar, no te deja disfrutar de la vida, de tu platillo favorito.
No te permite respirar bien, llorar y desahogarte de una vez por todas.
Te quita espacio en el alma, se aferra a tu garganta, te paraliza;
taladra tus sienes, te muerde el cerebro y estropea lo que puede ser los mejores días...

La depresión, es una verdadera hija de puta.

No la dejes acercarse a ti. No te deja vivir. Siempre está encima de ti, se mete en tus asuntos;
te hace quedar mal con tu pareja, con el vecino. Agrede al menos indicado, pisotea tus planes ya en agenda. Te deja en mal con tus clientes, ignora a tus pacientes; aleja a tus amigos; puede ayudar a desenamorar a quien de verdad te ama.

Un consejo: No te la dejes acercar, no la permitas en tu vida. No dejes que se acueste en tu cama. No permitas que te aguarde en la sala de tu casa. Diles en el trabajo que si pregunta por ti que le digan que no estás, y que no saben si volverás.

Si ya está contigo, por favor no te calles. pide ayuda. Cúrate como puedas, pide ayuda.
saca fuerzas de donde puedas, sobre todo de tu interior y acepta que alguien más te ayude.
Coge lo dedos que se asoman en la cornisa y sujétalos. Pueden ser los puentes que necesitas para salir de esa maldita desolación. Acepta que tu ego cansado necesita ayuda; siempre hay quien te puede ayudar, y te quiere ayudar.

pero por nada dejes que la hija de puta de la depresión se anide en tus tejabanes, porque te estará cuidando, y saldrá a tu paso como un salteador rapaz, que solo desea extinguirte.

LA DEPRESIÓN ES UNA HIJA DE PUTA.

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