Ir al contenido principal

19S

Estaba por despuntar el otoño,
Las hojas comenzaban a caer;
Nuestra memoria colectiva como cada año,
Rememoraba una tragedia de nuestro ayer.

La desolación de hizo presente,
Nuestra gran ciudad, pueblos y caseríos
Envueltos de tragedia ¡¡ lágrimas en mi gente!!
Y la muerte que creímos ese día ausente
Llegó con esas ondas catastróficas como ríos
Multiplicadas en dolor punzante
¡¡Mexicanos al grito de guerra!! ¡¡Uníos!!
¡¡En minutos fuimos Uno!!
En acción, la infantería civil en primera línea
A sacar a los nuestros uno a uno,
Sin reparar en riesgos esos guerreros de línea.
Las redes dejaron su carácter pasivo y evasivo,
Y se convirtieron en una sofisticada antena
Casi militar: solicitar ayuda, animar en la pena,
Se dejó el mensaje futil e insicivo,
La sátira política, el contenido lascivo.
Las corporaciones, la marina y el ejército
Se hicieron uno con la infantería civil,
Se unieron más naciones todos un ejército;
El mejor amigo del humano,
Nos extendieron su garrita como una mano,
Nos consolaron, nos encontraron,
De nosotros mismos nos rescataron
Nuestro 19 S será doblemente inolvidable.
Perdimos mucho, ¡¡ es incalculable!!
Y ganamos también: nos unimos,
¡¡Uno mismo fuimos!!
*En memoria de nuestros caídos por el sismo del 19 de septiembre de 2017 en la Ciudad de México y demás lugares afectados, sin olvidar la misma fecha en 1985.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Crónica de un adiós frustrado.

Solo caminó durante la tormenta.  Desde lejos lo miraron todos en un silencio indiferente, grosero e insensible, era más fácil pasarlo por debajo de la lupa de su jodida escala de valores que preguntarle qué pasaba. Y al final sus "valores" de nada sirvieron para la lectura y comprensión de los hechos. Tuvo tiempo de irse de a poco sin que nadie lo notara. Se despidió, nadie lo entendió.  Pidió ayuda y nadie supo traducir en sus palabras catalogadas de intransigentes e "incapaces" lo que de fondo era una petición de auxilio. Sus ganas de no dar explicaciones  buscaban ser  escuchadas. No encontró a quién decirle nada. Todos estaban demasiado ocupados en su propia vacuidad. Platicó con faraones, pero fue muy pequeño para sus oídos y no entendieron de fondo su grito de súplica. 
Anterior a que todos se preguntaran: " pero ¿Por qué lo haría? ¿Qué pasaría por su mente?" lo ignoraron.
Pidió ayuda a la luna, ésta lo escuchó, pero no le contestó. La amagó, tamb…

Los sombreros viajan.

óleo sobre lienzo "el tejedor" derechos reservados a su autor.


Cuando yo era niño, allá por San Francisco del Rincón, mi abuela aún tejía la trenza. Era de las pocas personas que recuerdo que lo hacían. Entrecruzaba las palmas como tejer historias con sus dedos, mientras platicaba con Sanjuana, una señora que vivía enfrente de su banqueta y a un par de casas hacia la derecha. Juntas tejían, cantaban, se contaban chistes, se peleaban y se contentaban en un mismo episodio. Sus manos creaban a partir de palmas secas e hirsutas sombreros que sabrá Dios hasta dónde irían a parar. Siempre me pregunté de manera interna: ¿Hasta dónde viajarán los sombreros?
Un señor me dijo que pueden ir a todo el mundo. Ya lo he constatado.

Los sombreros francorrinconses van por el mundo recogiendo muchos soles, bañándose en otras lluvias, sorteando otros vientos; aunque su creador esté sentado en la plaza comiéndose una paleta de cajeta.
Los sombreros guardan almas. Es posible decir: "ése sombrer…

Mal vendiò su libertad

Ella amaba los vientos, volar por encima de la montaña,
planear por los valles.
pero el colectivo de la media, sin aspiraciones superiores màs allà que reproducirse
como palomas, con miedo hasta de volar sin parvadas, se encargó de que mal entendiera
su libertad. No la soportaban volando sola por los cielos. La querìan enjaulada y sometida.
Y decidieron hacerle creer que estaba sola, que tenìa que tener crìas y someterse a ellas.

Ella solo querìa amar a los vientos con suma libertad.

Y terminò por mal vender su soledad por un plato de algo que le hicieron creer que era cariño;
y que no era màs que desperdicios, una pantomima fútil; una copia mala y aberrante del màs
alto de los sentimientos humanos... y no esa idealizaciòn televisiva que el colectivo impone como modelo de amor aceptado por los viejos de la tribu.

Hoy ya no vuela. De hecho, odia los vientos.

Lograron su cometido. Ahora ya no sabe volar.