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Mostrando entradas de septiembre, 2018

La Depresión es una hija de puta.

Estorba, jode, muerde; enfada, te bloquea los caminos;
no te deja pensar, no te deja disfrutar de la vida, de tu platillo favorito.
No te permite respirar bien, llorar y desahogarte de una vez por todas.
Te quita espacio en el alma, se aferra a tu garganta, te paraliza;
taladra tus sienes, te muerde el cerebro y estropea lo que puede ser los mejores días...

La depresión, es una verdadera hija de puta.

No la dejes acercarse a ti. No te deja vivir. Siempre está encima de ti, se mete en tus asuntos;
te hace quedar mal con tu pareja, con el vecino. Agrede al menos indicado, pisotea tus planes ya en agenda. Te deja en mal con tus clientes, ignora a tus pacientes; aleja a tus amigos; puede ayudar a desenamorar a quien de verdad te ama.

Un consejo: No te la dejes acercar, no la permitas en tu vida. No dejes que se acueste en tu cama. No permitas que te aguarde en la sala de tu casa. Diles en el trabajo que si pregunta por ti que le digan que no estás, y que no saben si volverás.

Si ya está …

A ti.

Y allí ibas... desolada, llena de dudas; con un miedo soez que corroía tu alma y tus entrañas. Otra en tu lugar estaría paralizada, descompuesta, pero ¡Tú no! ALMA DE ACERO, puntal que a muchos estructuraba...y pese a tu catarsis funcionabas.
Hoy extraño tu fortaleza, y ésta se me anuda en la garganta cuando te derramo por los ojos humedeciendo los recuerdos. Todavía escucho tus palabras abundantes de serenidad, sobreponiéndose el drama propio. Recuerdo tu mirada serena, tu paciencia inusual que me contagiaba de esperanza. Tu voz que muchas veces me hizo sentir tu solidaridad, ante todo: Tu lealtad.
Aquellos días de tu abatimiento, el panorama ennegreció. Se puso el sol para nosotros. Nos llenamos de dudas, y de dolor. Aguijones emponzoñados de malas noticias se dejaron venir, uno tras otro. Parecían no tener fin las malas noticias.
A Dios, nunca lo vi por allí. Seguramente estaba. Yo no lo vi. Nos aferrábamos a ti, nos negábamos a la peor de las posibilidades, según nuestra flaqueza humana. Pero e…

Gonzalo.

Bastaba un saludo, y Gonzalo sonriendo te recibía, su"¿Cómo estás?" era de verdad, su apretón de manos sincero, de esos que te recargan de energía en un momento. Se interesaba por tu diario vivir: platicaba lo que él vivía en su jornada como profesor. Un hombre de una sola pieza, culto y cordial. en sus pláticas te daba un consejo, una moraleja. Siempre instruía, iluminaba sin aires de intelectualidad ni de arrogancia Hacía sonreír, no se quejaba de su vida; al menos conmigo jamás lo hizo. su charla era amena. Te dejaba una huella imborrable para la vida. Me conocía el aura por el simple andar, sabía de qué pata cojeaba mi alma en ese momento.
Amenas charlas de café, desternillados de risa pasamos algunas tardes allá por 2010. Una vez le pregunté que si él alguna vez se había sentido solo, a pesar de tener esposa e hijos y él me respondió: "No, la soledad es un lujo que no puedo darme si muchos me han ayudado a no tropezar, o de morir aplastado en la avenida, siempre h…

Obituario.

Si bien ya no están,
jamás se han ido de mi vida mis ancestros que ya partieron.
Sus relatos siguen en mis oídos, lo que ellos vieron en mis ojos. Sin duda nos encontraremos de nuevo y volveremos a partir juntos el pan.

mujer libre

Esa tarde se cansó de no ser más ella. Dejó la vida que tanto le frustró y decidió comenzar por donde siempre quiso: Por ella misma.
Tomó café, le agregó decisiones, arregló  maletas y se fue. A nadie le dijo adiós, a ninguna flor le comunicó que se marchaba. compró un boleto a ningún destino y desapareció.
Hoy en día, nadie pregunta por ella en su edificio de apartamentos. Tampoco en esa oficina que parece más burdel que oficina, sin faltarle el respeto a las mujeres que trabajan en un burdel. Ella sigue siendo invisible, como se es para la manada cuya comunicación es tan primitiva como sus vidas.
Los diarios no dejan de llegar a su puerta esperando que ella los recoja. Los recuerdos se quedaron a esperarle en la sala, pero cansados se marcharon a la semana. Solo sus miedos la siguen esperando en su cuarto, ellos juran que volverá. No sabe vivir sin ellos, argumentan; pero ésta vez es diferente, su mirada me lo dijo en una carta hace días.
Ahora, ella, vive para vivir, para sentir. Y…

Otro despertar.

La luz del día se filtraba por el espacio que dejaban esas improvisadas cortinas de sábanas desechadas del hotel Mónaco y unos retazos de tela negra que compré en una tienda de telas del centro.Un vacío entre mi abultado abdomen y mi pecho, tan notorio, sentimentalmente hablando, como el hueco de una dona, le contestaba a mi interna e instintiva pregunta de ¿Dónde estoy? que había vuelto a despertar, y que si, estaba en mi refugio (como llamaba yo a esa vieja casa de alquiler en el sector reforma de Guadalajara).Los cuatros jinetes del apocalipsis convertidos en frustración, desesperación, aturdimiento, terror se aparecían allá por el interior de mi pecho ligeramente visitado por vello. El infierno seguía allí. Una imagen de la Santa muerte, en ese entonces la única conexión que me permitía con lo espiritual, era testigo de mi incorporación hacia esa botella transparente de etiqueta azul de ginebra, y yo sentía como me observaba silente y con un dejo de misericordia desde esas profund…

19S

Estaba por despuntar el otoño,
Las hojas comenzaban a caer;
Nuestra memoria colectiva como cada año,
Rememoraba una tragedia de nuestro ayer.

La desolación de hizo presente,
Nuestra gran ciudad, pueblos y caseríos
Envueltos de tragedia ¡¡ lágrimas en mi gente!!
Y la muerte que creímos ese día ausente
Llegó con esas ondas catastróficas como ríos
Multiplicadas en dolor punzante
¡¡Mexicanos al grito de guerra!! ¡¡Uníos!! ¡¡En minutos fuimos Uno!!
En acción, la infantería civil en primera línea
A sacar a los nuestros uno a uno,
Sin reparar en riesgos esos guerreros de línea. Las redes dejaron su carácter pasivo y evasivo,
Y se convirtieron en una sofisticada antena
Casi militar: solicitar ayuda, animar en la pena,
Se dejó el mensaje futil e insicivo,
La sátira política, el contenido lascivo. Las corporaciones, la marina y el ejército
Se hicieron uno con la infantería civil,
Se unieron más naciones todos un ejército; El mejor amigo del humano,
Nos extendieron su garrita como una mano,
No…

Un sofá

Rodeado de libros, Acompañado de colillas de cigarro; botellas vacías de licor. Recuerdos y sueños rotos, estaba mi viejo sofá de aquella casita de alquiler en el viejo Guadalajara. Era mi refugio predilecto.
Hartos sueños se fraguaron allí.
Penas se lloraron al calor de la botella,
Hojas y hojas de poemas, ensayos y catársis se escribieron en ese aposento. Hoy extraño ese viejo sofá, o, ¿ será que extraño ser invisible para todos?
Poder estar solo con mis 10 voces al mismo tiempo; embriagado de mi pensamiento, sin pendientes de otros, ni libertades pintadas a medias. Hoy es un día en el que hay que ser adultamente funcional y me niego a ello. Busco el silencio anacrónico y solemne de lo que es estar consigo mismo, en tu propia inmundicia, pero al fin, tu espacio.

la opinocracia

Los opinadores están a la órden del día. O como yo los llamo: "LA OPINOCRACIA".
La opinocracia está lista para destacar sus intereses informativos; prestos para aventar su lasciva crítica mordaz e impertinente, sin recato, ni decoro. Les importa solo que les hagas un espacio en tu existir, que los dejes vivir tu vida, ya que ellos sienten una terrible aversión por la propia; quieren solo que les concedas un altar en tu santuario, desde donde regirán tu día a día y te impondrán una serie de cánones que para ellos forman la perfección absoluta, por encima de cualquier dogma. Quieren ser la voz proverbial que cites en tus historias de éxito; el consejo que te proyectó a la cima... aunque ellos vivan en la clandestinidad de su propia vida sin brillo.
La opinocracia, siempre te dirá el cómo, el por qué y el por dónde de las cosas.
No tienen su vida resuelta, pero te dirán qué debes hacer, a qué tienes que dedicarte; cómo tienes que vivir, y hasta dónde y en qué cosas, personas o…

Fue libre.

Dejó que el alma fuera a donde quisiera ir. Y ésta decidió ser libre, volar por todos lados. Por fìn era feliz esa alma encarcelada.
La familia lloró. Se limitó a creer que había muerto.

El idealista en bancarrota.

A veces no sé a dónde ir. Arrastro mi existencia por la comarca.


Deambulo en la desolación, mi alma va en un quejido. En medio de una oscuridad que parece no tener fin, sigo esperando escuchar una voz proverbial que me diga que este tormento interno pronto terminará para siempre.

No pertenezco a ningún lado.
Desintegrado, apartado; solitario, vagabundo de parque. idealista en bancarrota.
limitado, insatisfecho; lleno de conmiseración y de consideración por otros, menos por mi. es la eterna retahíla de mi existencia.




-Escrito el 25 de junio de 2009.

mi ansiolítico preferido

He sido amiguero, no batallo para relacionarme. Tengo grandes amigos por los que estoy agradecido. Aunque muchos me buscan, siempre me aparto. Sentimientos de incomodidad y de hastío me han dominado a lo largo de mi vida, activándose tras situaciones específicas. Otras de la nada se activaba esa desolación. Con nada lograba sentirme bien, ¡¡¡ Con nada!!! No había algo que me hiciera olvidar  y sentirme bien conmigo mismo solo las charlas con el Señor don alcohol. No necesitaba el consejo de nadie más. Solo mi amigo que me escuchaba sin espetar sermones. El confidente que me veía llorar sin burlarse de mi; solo guardaba respetuoso silencio.

Ese primer trago, ¡un paréntesis en la tormenta! Lo bebía y al instante sentía su ligero descenso por mi esófago: tibio, tranquilizante, balsámico y reconfortante. 
Acostándose en mi estómago, lanzaba una bocanada de vibraciones que llegaban hasta mi sienes y entraban a mí cerebro; lo envolvían en una frasada de olvido zurcida con tramos de sueños rot…

Escribo para espantar mis demonios

Escribo, porque sí.
No me siento escritor, soy escritor. No el más leído, ni el más galardonado, todavía no he publicado como los que se te vienen a la mente al escuchar la palabra "ESCRITOR", pero soy escritor. Amo escribir, soltar lo que traigo adentro del alma, lo que sea. Desde mi sensibilidad pueril, hasta un tratado de dialéctica marxista... que no sé que carajos sea eso, o si realmente exista pero mi mente trastornada me lo dictó, y me gustó decirlo, por eso lo escribí.

Desde niño me ha gustado escribir lo que siento. Nunca lo he publicado y dejé de coleccionar todo lo que escribí. Pero siempre escribo, en mis redes, en algún cuaderno; en notas de mi móvil. Me gusta, lo necesito y de hoy en adelante lo haré. Comunicaré al mundo historias de mi interior, mi catarsis, un anuncio que me haya gustado; lo que tenga que decir sin importar a quién le agrade, quién apruebe o quién desapruebe. Solo escribiré para espantar mis demonios y llegar a otras y otros que sus demonios ta…

Síntomas.

Insatisfacción crónica... así le llamo yo, tal vez sea otra cosa.

Recurrente en mi vida. Se va, regresa, se vuelve a ir por días; pero nunca desaparece del todo. Hay dias de actitud y fortaleza. Otros dias tengo que forzarme a pararme de la cama y salir de casa porque no quiero hacer nada, ni ver a nadie; ni escuchar a nadie. Son dias insoportables. Constantes pensamientos fijados solo en lo que duele, incapacidad de ver lo bello que está presente. Las responsabilidades y todo lo más simple parece una montaña inmensa inamovible.  

la mente nublada. en lo que de verdad importa no me es posible enfocarme, no puedo atender a mi vida profesional con el gusto que otros días lo hago.

la insatisfacción crónica es otro de los síntomas de la enfermedad del alma que padezco, y que a veces no me deja funcionar como todas las personas lo hacen normalmente.




Oración de la Fe

Mi terapeuta, quien además del psicoanálisis trabaja con otras terapias en conjunto, me compartió esta extraordinaria oración que no está dirigida a nada más que al poder de la fe que mora en el interior de cada uno y que cada quien decide a quién la dirige.

La  fé no es visible ni se la puede tocar: Pero la puedes sentir en tu corazón. La fé es lo que te afianza cuando otros se resignan. Es lo que te hace creer en la bondad de los demás y te ayuda a hallarla. Fé es confiar en un poder mayor que el tuyo y saber que pase lo que pase, este poder te ayudara a franquear lo que sea. Es creer en ti y tener la valentía de defender lo que tu crees. Fé es  la serenidad en la tormenta, la determinación en la adversidad, y el amparo en las dificultades. Porque nada puede tocar el alma protegida por la fe.
– Barbara Cage –