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Mostrando entradas de agosto, 2018

Soy Pablo, mis amigos me llaman el pelao...

Y soy orgullosamente un miembro más de Alcohólicos Anónimos. Me encuentro en tratamiento y recuperación de mi mismo. De la personalidad trastornada que tengo y que me ha llevado a tener comportamientos compulsivos y negativos, ideas obsesionantes y que siempre  me tienen buscando como evadirme...de todo. Mi enfermedad no es el consumo de alcohol, ni la compulsión por tomar medicamentos para todo y para nada; en particular para "relajarme". Ni siquiera comer en exceso... Todo lo anterior y una extensa lista de dependencias rastreras en el haber solo son síntomas de un mal más profundo: LA PERVERSA ENFERMEDAD DEL ALMA. Una enfermedad que desde que soy pequeño me ha llevado a sentirme desolado, melancólico, no aceptado, incluso desintegrado al sentirme diferente a los demás y no poderme integrar del todo con el rebaño humano. Nunca estoy conforme, siempre quiero dobles de todo y ni eso me hace sentir satisfecho, ni siquiera lleno y pleno. Siempre sintiendo que algo me hace fal…

Pachelbel - Forest Garden (Album)

Siempre he sentido en mi, un sentimiento de insatisfacción, de no estar bien; mezclado con melancolía, desesperanza. Gracias a Dios, pude llegar a Alcohólicos Anónimos, donde encontré que eso que sentía era parte de una enfermedad llamada: LA PERVERSA ENFERMEDAD DEL ALMA. 

Dicha enfermedad, me llevó a buscar a través de males más profundos, el alivio a toda esa desolación que he sentido desde niño. Además de la terapia grupal que llevo en A.A., estoy llevando psicoterapia, y consejería espiritual con mis padrinos del programa y con un religioso Jesuita que me han ayudado a entender que uno de los peores síntomas de la enfermedad del alma que padezco es LA DESOLACIÓN. La oscuridad espiritual, la ausencia de Dios.

Ahora que lo sé, cuando la desolación visita mi alma, busco apartarme un poco a serenar y ordenar mis ideas. Rezo, medito; me permito llorar si es necesario; escribo algo. Trato de mover mi alma a otros estadíos donde pueda reestructurar lo que pasa por mi cabeza, pero que viene…