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Escribo para espantar mis demonios

Escribo, porque sí.
No me siento escritor, soy escritor. No el más leído, ni el más galardonado, todavía no he publicado como los que se te vienen a la mente al escuchar la palabra "ESCRITOR", pero soy escritor. Amo escribir, soltar lo que traigo adentro del alma, lo que sea. Desde mi sensibilidad pueril, hasta un tratado de dialéctica marxista... que no sé que carajos sea eso, o si realmente exista pero mi mente trastornada me lo dictó, y me gustó decirlo, por eso lo escribí.

Desde niño me ha gustado escribir lo que siento. Nunca lo he publicado y dejé de coleccionar todo lo que escribí. Pero siempre escribo, en mis redes, en algún cuaderno; en notas de mi móvil. Me gusta, lo necesito y de hoy en adelante lo haré. Comunicaré al mundo historias de mi interior, mi catarsis, un anuncio que me haya gustado; lo que tenga que decir sin importar a quién le agrade, quién apruebe o quién desapruebe. Solo escribiré para espantar mis demonios y llegar a otras y otros que sus demonios ta…
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Gotera

Galopante entre puertas y salones, debajo de la luz de los ventanales se disipaba mi alma, como una sombra a las seis de la tarde, de una tarde de invierno.El mero permanecer allí, hacía que se disolviera la soledad de tardes sin lectura, jornadas sin escribir nada con escrúpulos, como un Ícaro cayendo en el mar epónimo, como un anacrónico y desvencijado adiós de puerto en una banca mientras leo las líneas cromáticas de un Monette, que dialoga con sus propias sombras.Entre olor a nardos y gardenias, se mezcla un olor a café que se niega a dejar de ser café en el fondo de mi taza, mientras intento leerme a mi mismo, y encojo mis hombros rememorando aquella noche a cuatro grados bajo cero de infinitas congojas tratando de ser sepultadas entre letras y viejos libros para no soltar hipos de vacío.Afuera la ciudad, besada por una lluvia helada de agua nieve que renuncia a su vocación de nieve, prefiere quedarse así helada, inmisericorde como un catafalco destemplado, mudo y sin sentimiento…
Me niego a ver la luz que entra por la ventana cada día. Me hace sentir un pánico que no tiene par: empezar el día, sin ningun planMe cansa que avance el reloj sin esperanza alguna, que aguijones como minutos me penetren el alma hasta dejarme sin ganas de luchar más.Me cansa salir a escuchar reclamos, ver calles en las que no encuentro lugar donde estar, cafés donde me siento más angustiado aún.Estoy cansado de todo. Sobretodo de mi mismo.De mis exigencias, de mis errores, de mis quebrantos y de no sentirme mejor con todos, ni conmigo.Me he cansado de las instituciones, de los diarios; de los pendientes, del tráfico y de las peluquerías.

Dios...

Si de verdad me escuchas, manifiéstate.
Deja de lado tu orgullo de ser más que yo, artìfice de la materia y lo metafísico.Ya no me des más "lecciones " que en esta etapa te juro que estoy que trueno. Si algo quieres hacer por mí sácame de mi propia tragedia, de ese vórtice del que parece no puedo salir.Deja de ser el maestro que me tiene que dar lecciones y compórtate como el amigo, o como el padre que necesito en estos momentos de prueba. No es capricho ¡es súplica!Déjame sentir un poco de ti... Dios.

desolado

Encumbrado en pensamientos anudados uno tras de otro, como elefantes en manada cruzando el rìo, pasa la jornada buscando terminar con el problema sin que èsto afecte a nadie.

Revisa, rebusca; remarca, vuelve a marcar. Se para, se sienta. Golpea al viento con alaridos de desarmonìa desesperanzado, suplica a los cielos; se hinca a los ìconos, prende veladoras, reza novenas a los santos màs milagrosos. Pero nadie parece escucharle.

Afuera sus exigencias lo esperan enpequeñecidos en un telèfono. Tintineantes uno tras de otro al mismo tiempo dos, o tres, vuelve uno, se va otro. Todos sobre lo mismo buscando la bitàcora cronològica de los hechos postergados en el divàn.

Termina desolado el dìa. Se duerme a medias, despierta entre sueños con pendientes de hace dos semanas, se filtra la luna por las cortinas, se pelea con ella y la maldice; se da la media vuelta en la cama, se abraza a la almohada, esconde su mirada en la penumbra de la estancia para no ver que pronto terminarà la noche que …

Un encuentro conmigo

Necesito un refugio.
Un espacio donde huir un poco de la rutina, de las malas noticias, de diarios inoportunos remojados de veneno y de gente con más necesidad de tener razón que de fraternizar. Busco un descanso para mi hastío, un silencio para mis silencios y un paréntesis para mis obsesiones.Un encuentro con mi "yo" olvidado, el que no escucho, por escuchar opiniones ajenas y prejuicios de pasillo; un retiro del ciudadano que soy y un acercamiento al animal puro y sin malicia que llevo en mis adentros. Anhelo un espacio de ceremonias de interior, de tés florales, libros viejos de palabras rebuscadas y comida ligera. Noches de encuentros profundos con mis ancestros en los sueños, abrazarnos, recibir su sabiduría y Curar juntos el árbol que somos. Noches de escuchar el viento agitar las ramas en lugar de ulular de sirenas y claxones imprudentes de trasnochados en conflicto. Despertares sin más agenda que pasear por el bosque para respirar el aire perfumado de suelo humedec…

"Pura Nostalgia"

Sigo buscando en esas calles que no me pertenecen, esos momentos de mi vida de niño.Amo caminar entre calles con casas viejas, así como de barrio. Siento alivio allí. Son como un refugio para mi esos lugares, y mi corazón olvida tantos sin sabores que lo atormentan.Sigo buscando el abrazo de mi madre, su comida, que con tristeza debo admitir, jamás volveré a probar porque ella ya no está. La seguridad que sentía al ver a mi papá en casa, sus pláticas tan extensas y elaboradas como historias que yo guardaba y luego componía como si fuera un editor, parecidas a narrativas de prosa adentro de mi cabeza.Todavía pienso que voy caminando junto con mi hermano Sahid, mi único hermano, y que crecimos juntos; que entre bromas y desternillados por la risa el tiempo se ha detenido y éste no avanzará.Sigo extrañando a los pocos, pero muy buenos amigos y amigas que tuve.Un día tuve que dejar mi San Pancho. Era necesario tomar el camino para salir a hacer estudios de una quimera que se quedó en el s…

Mal vendiò su libertad

Ella amaba los vientos, volar por encima de la montaña,
planear por los valles.
pero el colectivo de la media, sin aspiraciones superiores màs allà que reproducirse
como palomas, con miedo hasta de volar sin parvadas, se encargó de que mal entendiera
su libertad. No la soportaban volando sola por los cielos. La querìan enjaulada y sometida.
Y decidieron hacerle creer que estaba sola, que tenìa que tener crìas y someterse a ellas.

Ella solo querìa amar a los vientos con suma libertad.

Y terminò por mal vender su soledad por un plato de algo que le hicieron creer que era cariño;
y que no era màs que desperdicios, una pantomima fútil; una copia mala y aberrante del màs
alto de los sentimientos humanos... y no esa idealizaciòn televisiva que el colectivo impone como modelo de amor aceptado por los viejos de la tribu.

Hoy ya no vuela. De hecho, odia los vientos.

Lograron su cometido. Ahora ya no sabe volar.